viernes, 27 de febrero de 2015

Dreaming at twilight


Foto: María Griselda García Cuerva


Dreaming at twilight

It's a warm evening
full of bright colours,
I'm in a good place
to watch the sun go down.
The sky is dyed golden,
it invites me to dream,
I feel delighted,
my thoughts turn to a paradise.
Flowers wave in the breeze
and make it smell sweet,
I live in a fantasy world
full of great beauty.
A stunning view
is in front of me,
my vivid imagination appears
and shows me a fantastic scenery.
The day is ending,
,the light of a glowworm
illuminates my face
and I smile at twilight.

María Griselda García Cuerva

Luz en la soledad nocturna

Foto: María Griselda García Cuerva

Luz en la soledad nocturna

Los misterios de la noche
se enredan en mi piel,
el silencio expande recuerdos,
en la luna se reflejan los sueños.
La luz de las estrellas
atraviesa la oscuridad,
en algunos rincones brillan
los destellos plateados.
El perfume a jazmines
llega persiguiendo a la brisa,
asomo a la ventana,
un grillo canta a la vida.
En un árbol muy grande
se ven luces maravillosas,
las ramas se iluminan
tras el vuelo de las luciérnagas.
Mis pensamientos me transportan
entre lazos de amor,
los latidos de mi corazón
irrumpen en la soledad nocturna.

María Griselda García Cuerva

martes, 10 de diciembre de 2013




Let's allow PEACE to flourish!
Violent human beings
hurt the world
that suffers the pain
of bitter wounds.
Insulting words
break the soul,
poison the air,
ruin life.
Dark feelings
make smiles vanish,
silence cries its heart out
caught by misfortune.
Indiference and negligence
are daily pedestrians
that go round ways
dulling their surroundings.
Death appears
at cold corners,
frightens calmness,
destroys dreams.
The universe calls us,
demands our presence
with its voice faltered
by so much badness.
Let's paint our hearts
with love colours,
let's get our requests together
to allow PEACE to flourish!

María Griselda García Cuerva


sábado, 18 de mayo de 2013

Breve estadía



Foto: María Griselda García Cuerva



Breve estadía (poema dedicado a esta pequeña gatita que hoy cumpliría 2 meses y murió ayer)

Tu estadía en esta tierra
fue breve pero intensa,
pintaste el paisaje
con acuarelas de alegría.
El brillo de tu ternura
salpicaba las emociones,
tu dulce mirada
llegaba hasta el alma.
Tus travesuras despertaban
los grises silencios,
jugaban con la risa,
alimentaban la vida.
Tu amor infinito
borraba las sombras,
dibujaba el arco iris,
acariciaba el espíritu.
Los ángeles te vieron
y abrieron las puertas del cielo,
necesitaban tu luz
para encender las estrellas.

María Griselda García Cuerva

jueves, 9 de mayo de 2013

Tragedia


Foto: Diario "El Día" de La Plata

Tragedia

El agua avanza velozmente
invadiendo las calles,
la gente se aturde 
cuando a su paso se expande.
Las luces se apagan,
el miedo paraliza,
las lágrimas de tristeza
salpican por doquier.
La soledad del alma
borra sueños e ilusiones,
gritan las paredes
mojadas y maltratadas.
Un monstruo devora todo
en medio de la oscuridad,
el dolor recorre la vida
que se colma de ausencias.
Los techos se tornan en refugios
para los corazones desolados,
en las pupilas se reflejan
las sombras del desconsuelo.
La imagen de la tragedia
lastima las palabras,
la muerte transita los caminos
cubiertos de historias amargas.
Las horas pasan lentamente
y se llevan la tempestad.
¡Hay que volver a empezar!
La esperanza está latente.

María Griselda García Cuerva

sábado, 29 de septiembre de 2012

My favourite toy


Foto: María Griselda García Cuerva

My favourite toy

Looking at my doll
I remember old times,
how happy I was
when my father gave it to me!
It's unspoilt as I look after it,
it's my favourite toy,
it brings me memories
of my beautiful childhood.
Its clothes are the same
as the ones worn many years ago,
they are in good condition,
I keep them safe.
My doll is a treasure for me,
when I take it in my arms
my heart beats fast,
it'll be a gift for ever.

 María Griselda García Cuerva

¿Por qué no me esperaste, María?


Foto: María Griselda García Cuerva


¿Por qué no me esperaste, María?

 ¡Qué gran alegría regresar al barrio después de tantos años! La casa de mis vecinos estaba idéntica, miraba su fachada y me abrazaban los recuerdos. Permanecí inmóvil varios minutos, una mezcla de sensaciones me acariciaba el alma. En aquel lugar había pasado gran parte de mi niñez y había disfrutado la vida en compañía de María y Juan, ellos eran una maravillosa pareja quienes me consideraban como si fuese parte de su familia, ya que no tenían hijos ni nietos, y por eso, siempre me invitaban a compartir algunas horas con ellos. María era una bella mujer, tenía la piel muy blanca y grandes ojos celestes, era delicada y por momentos, demasiado frágil, su voz suave era un bálsamo para mis caprichos, su sonrisa iluminaba mi corazón. Juan era muy alto y elegante, caminaba erguido y sus pasos eran largos, su simpatía hacía olvidar mi enojo. Todas las mañanas leía el diario y hacía crucigramas, era un señor culto y le gustaba transmitir sus conocimientos, a menudo me contaba anécdotas las cuales me divertían mucho. Mientras él se dedicaba a la lectura, María preparaba café para los dos, y cuando yo estaba presente, me servía un rico chocolate con leche. La casa era grande y alegre, tenía un patio enorme colmado de macetas con flores multicolores, en el fondo había árboles y el perfume a jazmín inundaba el lugar. En un rincón había una quinta, allí Juan plantaba lechuga, rabanitos, zapallos, tomates y maíz, los mejores choclos eran para mí, nunca más probé algunos como esos. En verano, nos sentábamos al aire libre y éramos muy felices, tenían una silla mecedora la cual era mi preferida, cuando la ocupaba, me costaba abandonarla, hamacándome recorría caminos de ensueño, me creía una verdadera princesa. Era la consentida de aquel matrimonio, allí lograba la mayoría de las cosas que se me ocurrían, no solo recibía regalos materiales sino también espirituales, algo muy importante en mi vida, el cariño que me brindaban nutría cada uno de mis días. Cada vez que alguien me preguntaba por mis abuelos, yo decía que tenía 6, no podía dejar de sumarlos, como bien decían ellos, eran parte de mi familia. Cuando me fui del país y pasé a despedirme, lloré mucho, los abracé fuerte y solo les dije unas pocas palabras, quería que supieran que el amor que había recibido en esa casa estaría por siempre en mi corazón, eran seres adorables y habían dejado huellas imborrables en mí, jamás podría dejar de agradecerles todo lo que habían contribuido a mi formación. Ahora estaba de nuevo allí, sabía que Juan había fallecido hacía 2 años pero venía a visitar a María, quien, según me habían informado, tenía dificultad para caminar, y por eso, había contratado una persona que la acompañara, estaba muy ansiosa por verla, me temblaban las piernas y transpiraban mis manos. Antes de golpear, numerosas imágenes recorrieron mi mente, cerré los ojos y viajé en la máquina del tiempo, me transformé en una niña y mi rostro irradiaba felicidad, me senté en la silla mecedora y volví a transitar aquellos caminos de ensueño. Cuando regresé a la realidad me decidí a golpear, esperé unos minutos y como nadie me atendía, lo hice de nuevo, lamentablemente, no obtuve ninguna respuesta, me acerqué y vi el candado sin cerrar, una señora que pasaba por la vereda me dijo que María había muerto la semana anterior. Cuando escuché la noticia me transformé, jamás pensé que sucedería esto, las lágrimas bañaban mi rostro, no tenía consuelo. -¿Por qué no me esperaste, María?- pregunté entre sollozos. Por un largo tiempo seguí parada enfrente de esa puerta sin querer aceptarlo, el único ser que me miraba acongojado era su gato, seguramente continuaría esperándola en soledad, él tampoco parecía haberse resignado.

                                                                                                            María Griselda García Cuerva